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1 - 2012 Imaginarios turísticos


« Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar allí »
De la promoción turística nacional al viaje a Sierra Nevada:usos y disuasión del riesgo

Marie-Laure Guilland

Traducciones:

EN - “Colombia, the only risk is wanting to stay” - From national tourism promotions to travelling in the Sierra Nevada: uses and refutations of risk
FR -« La Colombie, le risque est de vouloir y rester » - Vers une Colombie touristique : usages et détournements de l’imaginaire du risque

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Plano

Disuadir el imaginario del riesgo para cambiar su imagen
Colombia: una prohibición turística
¿Puede servir de algo el riesgo al turismo?
Disuadir el imaginario del riesgo
Conclusión

Resumen

Es difícil cambiar el imaginario transnacional del riesgo relacionado con Colombia en la época dorada de la política de "seguridad democrática". Valiéndose de su estabilidad, este imaginario debe ser tomado en cuenta obligatoriamente para que pueda ser disuadido a través de las políticas promocionales turísticas del país. Sin embargo, las embajadas extranjeras permanecen en estado de alerta en cuanto a los riesgos a los que los viajeros se exponen en Colombia. Al mismo tiempo, ciertos turistas, en búsqueda de sentido y reconocimiento, van a utilizar el imaginario del riesgo, jugando con los estereotipos colombianos durante un trekking en Sierra Nevada de Santa Marta. ¿Existe o no un riesgo real? Poco importa, mientras que el imaginario al que se le asocia, sea compartido y que los viajeros a su regreso puedan difundirlo con el fin de distinguirse de los otros turistas. De esta manera, conservan el imaginario del riesgo, tan combatido por las promociones oficiales colombianas.

Palabras clave

Turismo - riesgo - Colombia - transgresión - aventura

Texto completo

« Último bastión turístico de América Latina, la « Locombia » como la denominan sus habitantes, tradúzcase como « la loca Colombia », ejerce sobre nuestro imaginario una fascinante mezcla de atracción y temor. Tierra de mitos, a menudo destructores como pueden ser el de las esmeraldas, los carteles de cocaína o la guerrilla, Colombia es también la del legendario “El Dorado”, la que tomó el nombre de Cristóbal Colón, aunque éste nunca hubiese estado allí.
Aquí, más que en otro sitio, en este país considerado como uno de los más peligrosos en el mundo, se imponen la prudencia más elemental y el respeto de las consignas de seguridad. Pero, para aquel que se atreve a afrontar las prohibiciones de la conciencia popular aventurándose por las grandes rutas de Colombia, se abre la perspectiva de una estancia de una autenticidad poco común.
Su población, la más diversificada culturalmente del continente, es de una amabilidad fuera de lo común. A los colombianos, preocupados por dar otra imagen de su país, les encanta acoger a los turistas. Por supuesto, ciertas regiones están totalmente proscritas, pero, para el trotamundos queda aún un territorio infinitamente variado para la exploración.»

(http://www.routard.com/guide/code_dest/colombie.htm)

Esta cita, sacada de una de las guías de viaje más utilizadas por los franceses, permite establecer una relación directa entre el turismo y el imaginario del riesgo que caracteriza a Colombia.
Las representaciones colectivas a nivel trasnacional hacen de este país, uno de los que se consideran como más peligrosos en el mundo. El valor negativo de Colombia está intrínsecamente relacionada con la cuestión del riesgo. El riesgo se asienta en la percepción de un fenómeno y la evaluación de sus consecuencias en términos de amenaza, toda percepción del riesgo contiene así una parte real e irreal.
En cuanto a Colombia, existen, por un lado, amenazas reales: la existencia de grupos armados irregulares, secuestros, la droga, etc. Y por otro lado, amenazas posibles. U. Beck argumenta que « la verdadera fuerza social del riesgo reside justamente en los peligros que se proyectan en el futuro » (Beck, 1986, p.61). En este sentido, una parte de las amenazas asociadas a la imagen de este país no es, de hecho, real sino pronosticada.
« A través de los diferentes puntos de vista de los medios de comunicación, las crisis invaden la realidad para modificar la percepción de la misma, dando a veces, a los acontecimientos lejanos o poco probables más consistencia que lo cotidiano.
La inquietud, el miedo y la agonía encuentran aquí fundamentos en la luz cegadora de los hechos representados. Y la realidad corrupta tiene mucho peso en la elección y los comportamientos de los turistas. » (Heiderich, 2005). La fama atribuida a Colombia es el fruto de una producción de imágenes negativas ampliamente mediatizadas a través del mundo. Esta mediatización del riesgo sólo propone una imagen del país y alimenta un sentimiento de miedo que termina influenciando a los turistas y más a menudo los disuade de este potencial destino.
En consecuencia, para este país que pretende posicionarse internacionalmente, cambiar su imagen, se ha convertido en un imperativo. Las campañas turísticas aparecen desde hace un decenio como portales marketing eficaces a tal efecto. Actualmente, el eslogan “Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar allí” acompaña a una nueva campaña promocional totalmente dirigida hacia al exterior. Se trata de tener en cuenta el ineludible imaginario del riesgo con el fin de disuadir su valor negativo habitual.
Esta presentación había sido pensada, al principio, en torno al tema Estabilidad y Cambios, propuesto durante el coloquio sobre los imaginarios turísticos de Berkeley en febrero de 2011. En este artículo, me centraré, pues, en confrontar los deseos del cambio y la potencia de arraigamiento del imaginario del riesgo en el contexto turístico colombiano. Esto nos permitirá comprender cómo el riesgo de este contexto turístico adquiere un valor polisémico y puede servir en diferentes proyectos.
Se hará hincapié en la voluntad del gobierno por cambiar la imagen de un país marcado por la idea de riesgo. Esta primera parte, se centrará en el análisis de las estrategias de marketing destinadas a crear una verdadera « imagen de marca país » atractiva. A continuación, el artículo mostrará cómo, a pesar de las nuevas políticas promocionales, los estereotipos negativos persisten e incluso siguen manteniéndose. A partir de ahí, se procederá al análisis de las acciones preventivas de las diplomacias internacionales, a través de los Travel Warnings, difundidos en los sitios webs de las embajadas. La parte siguiente, se consagrará a la ambigüedad del riesgo en el contexto turístico colombiano. Si bien, por regla general, el riesgo representa un freno al desarrollo del turismo, en ciertos casos, también puede promoverlo. Lo que se pondrá de relieve, a través de la actitud de ciertos turistas que, para llegar al Parque arqueológico de la Ciudad Perdida, emprenden un trekking conocido por su peligro, a causa de la situación política del territorio donde se sitúa. Se tratará de comprender cómo a lo largo de este trekking, estos turistas juegan con el riesgo para mediatizarlo después. Veremos entonces cómo estas prácticas turísticas acentúan la dialéctica entre riesgo y turismo, haciendo perdurar los estigmas negativos del país.
El estudio aquí presentado se inscribe en el marco de un trabajo de tesis en curso. Reposa en el análisis de diversos materiales, permitiendo comprender las posturas de cada institución y de cada grupo de actores relacionando el riesgo a la actividad turística en Colombia. Los sitios oficiales de la promoción turística del país, así como varios informes de los ministerios a los que les concierne la cuestión, han sido cuidadosamente observados con el fin de comprender las nuevas dinámicas y estrategias de marketing oficialmente impulsadas por el Estado desde hace unos diez años. Dichos análisis han sido también completados por entrevistas con los responsables del Viceministro de Turismo. Se efectuó un trabajo similar con respecto a las informaciones que se han dado sobre Colombia por parte de las Embajadas de una decena de países anglófonos, hispanófonos, francófonos. Se ha prestado, del mismo modo, una atención particular, para esta investigación, a más de veinte guías turísticas, convertidas en verdaderas biblias para el viajero, con el fin de ver cómo se presenta en ellas al país y cuáles son los imaginarios que siguen existiendo en estas guías. Los foros de viajes cumplen también una función esencial en la promoción de un país a nivel mundial. Al poner en relación directamente a los viajeros entre ellos, ofrecen a los turistas, una impresión de autenticidad, ya que se basan en experiencias vividas por gente parecida. Los viajeros utilizan a menudo los foros para hacer preguntas y así quedarse luego más tranquilos. Los que responden a estas preguntas suelen dar consejos y hacen partícipes de su experiencia al resto de la comunidad, brindando así su punto de vista. En este sentido, los foros ofrecen un acceso privilegiado a las representaciones de los viajeros sobre los destinos que han llevado a cabo o los que se pretenden emprender. Para este estudio, los foros más visitados han sido los siguientes: voyageforum.com, .viajeros.com y lonelyplanet.com. Los Blogs de viajeros se convierten, de la misma manera, en magníficas vitrinas para aquel que busca representar su viaje y representarse a sí mismo; por ende, era importante estudiar estos medios de comunicación. Estos blogs, que sirven de bitácoras virtuales, participan en la difusión de las imágenes relacionadas con Colombia. Su pertinencia es significativa, principalmente gracias a las numerosas fotos que los viajeros proponen. Por fin, este estudio, que concentra al final del mismo, su análisis sobre un destino específico de Colombia, ha sido posible también gracias a varios trabajos de investigación en el terreno, efectuados durante los trekkings de seis días que conducían al Parque arqueológico de Ciudad Perdida. En dos ocasiones, se me confió la misión de acompañar a grupos de turistas durante este trekking en la jungla y en la montaña. Eso me permitió entrar en contacto de manera informal y por entrevistas con unos cincuenta turistas. De este modo, me hicieron partícipe de sus motivaciones para emprender este viaje así como de sus impresiones durante el mismo. Estas estancias han sido al igual, la ocasión de observar las prácticas y las actitudes de los turistas pero también la de los guías turísticos y las poblaciones locales que encontramos por el camino. Tras nuestra vuelta del trekking, estas entrevistas y observaciones se han visto enriquecidas y completadas por entrevistas con varios actores del turismo de la región (responsables de las agencias de turismo, guías, personas viviendo de forma indirecta del turismo). Este estudio se ha hecho posible gracias al examen de un corpus de turistas que aceptaron entregarme la totalidad de sus fotos numéricas tomadas a lo largo del trekking. Éstas han sido una fuente de gran relevancia, ya que plasman los elementos del viaje que han llamado la atención a los turistas. En este sentido, como los blogs, son ventanas abiertas a los centros de interés de viajeros y a lo que quieren guardar como recuerdo para testimoniar sobre su aventura.

Disuadir el imaginario del riesgo para cambiar su imagen

¿Qué imaginarios? ¿Qué riesgos?


La historia de Colombia, multiplicando los estigmas del peligro y las figuras míticas tan mediatizadas en el extranjero, tales como la de Pablo Escobar o Ingrid Betancourt, alimentan los imaginarios del riesgo y más que en otro sitio, disuade a los emprendedores, las agencias turísticas e incluso a los turistas que quieren visitar este destino. Las coyunturas internacionales se han visto marcadas por los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, tras los cuales, la idea de un encuentro prohibido entre turismo y terrorismo ha venido acentuándose. Desde 2002, los grupos armados irregulares del país, en primer lugar, las guerrillas, y a continuación, las organizaciones paramilitares, son considerados como terroristas. Esta nueva forma de nombrar a los grupos subversivos nos remite a un potente imaginario trasnacional que relaciona el miedo con los riesgos terroristas. En realidad, la situación sociopolítica de Colombia no se ha degradado desde 2002, pero la persistencia del miedo a los secuestros y a los ataques armados, junto al tráfico de drogas, siguen representando los principales obstáculos al desarrollo turístico de este país.

« La imagen de marca país »

Desde hace ahora más de diez años, el gobierno colombiano se ha mostrado cada vez más preocupado por la competitividad económica del país. Estas ambiciones implican un mercado exportador fuerte y la llegada de inversiones extranjeras importantes. Ahora bien, la percepción de Colombia en el exterior representa un obstáculo innegable a este desarrollo. Desde 2004, se impuso una estrategia de marketing de gran escala y es « la marca Colombia » que se pretende crear. (Ramos ; Noya 2006). Se trata de elegir e identificar un mensaje y una imagen representativa de la personalidad del país con el fin de proyectar en el contexto internacional, una idea personalizada, positiva y atractiva de Colombia. Las actuaciones de los diseñadores y promotores se dirigen esencialmente hacia objetivos económicos y comerciales. Para éstos, se trata de concebir una « imagen-país que intenta mejorar la percepción del país en el exterior, e intenta generar conocimiento y confianza para alcanzar más y mejores oportunidades en materia comercial, de inversión y de turismo»
.

Son numerosos los analistas (Tokatlian, 2005 ; Posada Carbó, 2002 ; Lucrecia, 2010) que destacan la importancia de compartir una identidad nacional que emana de una auto-percepción positiva con el fin de consolidar una imagen promocional en el exterior. Varios diagnósticos han concluido que los colombianos se consideran a sí mismos como pertenecientes a una nación violenta y criminal, ahora bien, « mientras una auto imagen negativa siga prosperando, es evidente que el país no podrá acumular poder interno ni proyectar poder hacia el exterior » (Tokatlian, 2002). Así pues, uno de los primeros objetivos de la estrategia « marca Colombia » ha sido reunir a todos los ciudadanos colombianos bajo un denominador común, y el tema elegido para caracterizar a esta población fue el de la pasión. « Muestra tu pasión », traducido como « Montre ta passion », ha constituido la fase preliminar de la promoción del país hacia el exterior. Se trata de conseguir que los propios colombianos se hagan con la imagen del país. Creando un sentimiento de identificación común, era más fácil convertir a los colombianos en verdaderos actores promocionales. « Colombia es pasión » (figura 1), « La Colombie c’est la Passion » en francés, se ha convertido en un eslogan que encarna una nueva identidad colombiana. La campaña promocional de apoyo, pretende que los turistas y los inversores extranjeros recobren la confianza perdida, fomentando el nivel de desarrollo y la economía estable del país, pero también, el carácter atractivo, a menudo, exótico de sus paisajes y de sus habitantes. El tema de la violencia se elimina de este modo y tiende a hacerse invisible en esta campaña promocional, como si la violencia no formara ya parte de la historia y paralelamente de la identidad colombiana.



Figura 1: logo sobre la campaña « Colombia es pasión »


Estas acciones promocionales se han visto reforzadas gracias a un proyecto turístico de seguridad iniciado en el 2001 con el programa: «Vive Colombia, viaja por ella» que podría traducirse en francés por « vis la Colombie, voyage à travers elle ». Este programa se integra en las políticas más amplias de seguridad democrática y de reactivación económica del país elaboradas al principio del mandato presidencial de Álvaro Uribe (2002-2010). Uno de los objetivos del Gobierno fue entonces reactivar el turismo, haciendo más seguras las rutas con el fin de permitir a los colombianos circular más libremente, visitar su país y conocerlo y así adueñarse de él para poder promoverlo más tarde. « En 2004, comenzó el programa, de forma conjunta, codo con codo, con la política de seguridad democrática. La idea era, recuperar las rutas del país con las caravanas turísticas, digamos que fue un proyecto maravilloso, ya que uno se sentía secuestrado en las ciudades, nadie se atrevía a salir por miedo a una pesca milagrosa (nombre dado a los secuestros llevados a cabo de manera azarosa durante un corte en las carreteras por grupos armados irregulares). Lo que hicimos entonces fue montar un dispositivo contra los grupos armados irregulares y sacar a todos los colombianos por una carretera en caravanas, corríamos riesgos, pero hacíamos acto de presencia en el territorio para decir “¡No! ¡Esto, que hay aquí, es de nosotros y tenemos el derecho a circular por nuestro territorio nacional! ».Y después, poco a poco, fuimos recuperando los espacios. Y a medida que los íbamos recuperando, el turismo comenzó a convertirse en una verdadera apuesta para cada departamento ». (Entrevista con Clara Inés Sánchez, responsable de calidad en el Ministerio de Turismo)
Estas primeras iniciativas de valoración de la imagen se han reforzado desde hace poco gracias a un nuevo portal turístico cuyo eslogan es: “Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar allí”. La génesis de este nuevo eslogan es el resultado de los límites de las promociones turísticas anteriores y del poder del imaginario del riesgo relacionado con Colombia. Durante estas ferias internacionales en torno al turismo, incluso si los representantes de Colombia consiguen promover el carácter atractivo del país, no podían librarse del continuo interrogante: « ¿Existe un verdadero riesgo en Colombia?». Frente a estos interrogantes recurrentes de los operadores turísticos extranjeros y de los mismos turistas manifestando su temor por visitar Colombia, los expertos encargados de la promoción del país hacia el exterior, tuvieron que reconocer que la cuestión del riesgo no podía ser ignorada”. Frente a este hecho, ahora, la solución es « convertir el riesgo en oportunidad ». La idea del riesgo se encuentra ahora vacía de su contenido negativo, pasivo y subsecuentemente desviado y reutilizado de forma positiva. El temor a que nos ocurra algo desaparece dejando paso al deseo y a una voluntad por quedarse allí. El eslogan actúa sobre dos frentes. El primero tiene en cuenta el sentimiento de temor que experimentan los extranjeros deseosos de venir a Colombia y transforma el paradigma. Se pasa de « no quiero ir a Colombia » a « no quiero irme de Colombia ». El segundo frente actúa sobre la viabilidad del mensaje. Esta campaña turística pone en escena a nueve extranjeros que vinieron a Colombia y que decidieron quedarse para siempre. Estos protagonistas son a la vez testigos y prueba de la veracidad del mensaje. Al ser extranjeros, permiten, por una parte, que los potenciales turistas se identifiquen con ellos y por otra, permite dar más peso a la promoción, ya que la valoración del país e implícitamente su seguridad, no han sido demostradas por los propios colombianos sino por los extranjeros que son sus semejantes.
Se han reconocido los efectos de las políticas de seguridad y los esfuerzos promocionales pero siguen siendo insuficientes. Si la Organización Mundial del Turismo acoge « la vuelta de Colombia al mapa del turismo mundial », en lo que respecta a la diplomacia internacional, a ésta, le cuesta promover este destino.

Colombia: una prohibición turística


Prevenir el riesgo: un imperativo para la diplomacia internacional

Desde los años 70, nuestras sociedades acorralan al riesgo, todo debe estar pensado para esquivarlo. La problemática de la gestión del riesgo tiende a imponerse cada vez más, como un imperativo para toda actuación política. El principio de seguridad y la voluntad de querer controlarlo todo se han convertido en consignas. Las embajadas extranjeras en Colombia, tienen por deber, gestionar y prevenir los riesgos a los que se exponen los residentes de su país. En este sentido, es necesario evaluar y posicionarse con respecto a los riesgos. La diplomacia francesa, como muchas otras, adopta una posición relativamente pusilánime:
« A pesar de una mejora sensible de las condiciones de seguridad en el país en el transcurso de los años recientes, Colombia sigue siendo uno de los Estados en el mundo, donde la violencia es más elevada» (www.diplomatie.gouv.fr, página consultada el 09/02/20011).
Al no poder diplomáticamente pasar por alto los avances colombianos, las embajadas se ven obligadas a mencionar los progresos del país en materia de seguridad. No deja de ser obvio que estas embajadas siguen prefiriendo apostar por la prevención dando una serie de consejos a los viajeros. En el sitio Internet, la información disponible en cuanto a los factores de riesgos relacionados con la violencia en Colombia es explícita. Se trata, por principio de precaución, de dar el máximo de recomendaciones a los viajeros con el fin de evitar ponerlos en peligro. En el sitio web de la Embajada de Francia, por ejemplo, las fórmulas conminatorias son corrientes así como las les recomendaciones comenzando por « Il est formellement déconseillé de » Se desaconseja formalmente “que se extienden a lo largo de varias páginas. La Embajada de los Estados Unidos, también, ilustra perfectamente esta lógica preventiva:
“In recent months there has been a marked increase in violent crime in Colombia. Murder rates have risen significantly in some major cities, particularly Medellin and Cali. Kidnapping remains a serious threat. U.S. citizens have been the victims of violent crime, including kidnapping and murder. Firearms are prevalent in Colombia and altercations can often turn violent. Small towns and rural areas of Colombia can still be extremebly dangerous due to the presence of narco-terrorists. Common crime also remains a significant problem in many urban and rural areas. For additional details about the general criminal threat, please see the Department of State's Country Specific Information for Colombia” (URL: http://bogota.usembassy.gov, página consultada el 14/02/2011).
Por su extensión, las listas de riesgos a los que no hay que exponerse en este país alimentan un imaginario capaz de disuadir a cualquiera que quiera visitar Colombia. Es además corriente encontrar una gran cantidad de foros de viajes por Internet sobre discusiones a propósito de Colombia iniciadas por internautas alarmados por las recomendaciones dadas por su embajada.
« Hola, me llamo Lucile y quisiera obtener más información por parte de los turistas sobre Colombia. A finales de junio, voy a pasar un mes allí con mi novio, que es colombiano y tiene su familia en Cali y vamos a estar también una semana en Cartagena. ¿Pensáis que es peligroso que me vaya allí? Ayer, fui a un sitio web del Ministerio francés de Asuntos Exteriores y se me quitaron las ganas de irme. Por favor, necesito ayuda, no sé qué hacer. Muchas gracias. »
(URL :
http://www.routard.com/forum_message/1038086/risques_en_colombie.htm,
página consultada el 12/02/2011)
Una vez más, en los foros de viaje se hace la típica pregunta sobre si es o no real la existencia de riesgos. Dichos foros, se han convertido hoy en herramientas ineludibles para el viajero. En estos medios de comunicación, las respuestas de los internautas van generalmente en el sentido de la promoción oficial colombiana y juzgan la prevención diplomática excesiva. Es de notar que varios internautas consideran los riesgos a los que se exponen en Colombia como siendo mínimos, incluso si reconocen que hay que tomar precauciones una vez que uno está allí. La mayoría de ellos, no han percibido ni encontrado ningún problema durante su estancia colombiana, piensan, pues, que el riesgo es inexistente. Durante las entrevistas o los foros, es corriente escuchar a los turistas denigrar totalmente las medidas preventivas que han podido preconizarse por parte de las embajadas así como por parte de la población colombiana. No es extraño durante estas discusiones, escuchar a colombianos sorprendidos por ciertas prácticas turísticas que juzgan a veces arriesgadas .
« En general, otra cosa que he observado, la población local tiende siempre a exagerar la inseguridad de su país, lo que proviene seguramente de una buena intención, pero eso transforma un poco la realidad. Estadísticamente, estoy convencida de que no puedo acercarme al cien por cien a la realidad tras haber pasado sólo dos meses en Colombia. Pero sin tomar en cuenta mi propia experiencia, cuento con la opinión de todos los viajeros que me he ido cruzando, la opinión en las diferentes páginas de Internet: Entre todas las personas que he conocido, todas son unánimes con respecto a que existe un buen nivel de seguridad en Colombia».
(URL :http://voyageforum.com/forum/colombie_transports_popayan_
bogota_cartagena_jour_D1000345/v, página consultada el 12/02/2011)
El contexto turístico colombiano nos lleva a confrontarnos con varias apreciaciones del riesgo: la de los expertos diplomáticos, la de la población colombiana y la de los turistas de paso por el territorio. La medida « objetiva » del riesgo aparece aquí como una ficción política y social y no es la misma según los criterios de evaluación. (Le Breton, 2002, p.32), se alimenta en permanencia de los debates entre diferentes actores sociales percibidos como aptos para ofrecer una visión « justa » de las medidas del riesgo. Implícitamente, el debate entre las diplomacias y los viajeros que visitaron Colombia, a través de Internet gracias a los foros y blogs. Los mediadores de este debate son los turistas, que deben, al final, pronunciarse sobre el grado de riesgo al que se exponen en Colombia. Su evaluación determinará su voluntad de viajar o no a este país.
La política de "seguridad democrática" simbolizada por la expresión « riesgo cero » se ha convertido hoy en una divisa también para el turismo que sufre un cambio de época. Como ha escrito A. Maurice, el encuentro entre el turismo y el terrorismo no debe tener lugar (Maurice, 2005, p.284). Hoy, principalmente por vía diplomática, para evitarlo. Una voluntad de banalización de los itinerarios turísticos emerge actualmente con el fin de garantizar su seguridad. Con esta lógica anti-riesgo, ciertos destinos, entre ellos Colombia, están casi completamente prohibidos. Los flujos turísticos deben ser canalizados en itinerarios reconocidos con el fin de ser dominados y previsibles. El turista debe entrar en un dispositivo de seguridad que se supone, lo acompañará, desde el principio hasta el final de su periplo. A. Maurice dice incluso que la « mundialización se caricaturiza transformando al turista en paquete certificado que se desplaza sin viajar verdaderamente » (Maurice, 2005, p.284). En cuanto a D. Heiderich deplora que la « libertad de correr riesgos, incluidos los que uno mismo corre exclusivamente, tiende a restringirse. La sociedad del « riesgo casi cero » quiere reducirnos a la esclavitud de la política de seguridad democrática.

¿Puede servir de algo el riesgo al turismo?

El viaje a Ciudad Perdida, ¿una práctica transgresiva?

A pesar de las medidas preventivas, por no decir disuasivas, de las embajadas, el número de turistas aumenta en Colombia. La mayor parte, se queda en las zonas con dispositivos de seguridad y reconocidas como tales, mientras que otros, en busca de aventura, se desplazan hasta las regiones desaconsejadas por su embajada. Es el caso de los turistas que viajan hasta el Parque arqueológico de Ciudad Perdida. Éste se ubica en pleno centro de la Sierra Nevada de Santa Marta, la mayor montaña litoral del mundo en el mar Caribe en el departamento del Magdalena. El clima tropical de esta región obliga a los turistas a emprender un trekking de seis días en medio de la selva. Este viaje es conocido por su dureza y no puede emprenderse si no se dispone de una buena condición física. La política democrática de seguridad que caracteriza a nuestras sociedades contemporáneas no es aún del agrado del viajero cuyo objetivo es descubrir el mundo » nos dice F. Michel (Michel, 2004, p.328). Esta voluntad política, que se ha evocado anteriormente, por querer controlarlo todo, provoca en el individuo un sentimiento de disminución de sus libertades. El viajero que va hasta Ciudad Perdida ha sido advertido de los peligros a los que se expone, ya que esta región de Colombia es conocida por la presencia de grupos armados legales e ilegales, su producción de cocaína y las tensiones que se generan de ello. Sin embargo, como explica D. Le Breton en materia de conductas de riesgo, « el actor persiste en su conducta a causa del placer que le proporciona la misma y a causa de su arraigo a su identidad, por el rechazo que le dictan tanto sus actos como sus gestos (Le Breton, 2007, p.38). El viaje hasta el sitio arqueológico aparece como un espacio de soberanía, máxime cuando ha sido elegido con conocimiento de causa de los riesgos potenciales2. Además, ¿emprender un viaje a Colombia, y particularmente a la Sierra Nevada, es transgredir lo prohibido en el sentido que lo define D. Jeffrey?: « La experiencia transgresiva se presenta como una práctica individual o colectiva, prescrita o espontánea, sometida o violenta que implica una relación con respecto a las prohibiciones. Incluso si lo prohibido tiene por objetivo frenar las exaltaciones de la vida […] no deja de ser obvio que se presenta de la misma manera como una invitación a la transgresión. […] La invitación a la transgresión es una búsqueda de reconocimiento de lo prohibido. La transgresión no es la negación de lo prohibido, « pone en valor lo prohibido sin suprimirlo», lo mantiene para disfrutar de ello » (Jeffrey, 1994, p.18). El hecho de conocer los riesgos puede ser una incitación a lo peor por afición a la transgresión, provocando placer al jugar con su existencia, mofándose de los consejos y del pavor de los otros (Le Breton, 2007, p.38). La aceptación de correr un riesgo se convierte en una motivación para estos turistas en búsqueda de sensaciones fuertes que van hasta Colombia y particularmente a Sierra Nevada de Santa Marta donde se ubica este sitio arqueológico. Estos turistas se reconocen, por otra parte, más fácilmente en la figura del viajero que considera más intrépido y original en su manera de descubrir el mundo (Urbain, 2002). Estos viajeros están, en efecto, atraídos por el exotismo de los lugares y el esfuerzo que hay que hacer a lo largo de un trekking, pero también están motivados por lo que D. Le Breton denomina la « pasión del riesgo » (Le Breton, 1991). La visita de un laboratorio de cocaína y el encuentro potencial con los grupos armados motivan a veces a los turistas a emprender un trekking.

Los antecedentes: ¿el riesgo puede promover el sitio?

En efecto, la Sierra Nevada de Santa Marta forma parte de las regiones de Colombia en las que el cultivo de la hoja de coca, con una finalidad de una producción de productos ilícitos, ha sido motivado ampliamente por traficantes de droga, a menudo con el apoyo de los paramilitares. Los grupos de guerrillas están también presentes en el perímetro de la Sierra Nevada de Santa Marta. En 2003, ocho turistas que estaban haciendo el trekking hasta Ciudad Perdida fueron secuestrados por el grupo de guerrilla ELN (Ejército de Liberación Nacional). Tras tres meses de captura, fueron liberados. Este suceso, al contrario de lo que se podría pensar, no causó, sin embargo, prejuicio al desarrollo turístico de la región. Varios guías que acompañan actualmente a los viajeros hasta este sitio se reservan una atención especial para narrar el suceso a los nuevos turistas que vienen hasta el lugar del drama. Los turistas, prestan gran atención a dicho relato, y quedan fascinados así por éste, que pone un poco de picante a su periplo. Esta historia de secuestro hace más atípica la experiencia de este viaje. El secuestro se convierte así en la prueba de valor, de la toma de riesgo y de proeza de este grupo de turistas.

Documento utilizado cono soporte cuando los guías cuentan la historia del secuestro. Podemos ver aquí un documento de prensa con fecha del 20/10/2003 que muestra a los turistas con sus secuestradores durante el secuestro. (foto del autor)

Turistas escuchando el relato del secuestro.
(Foto de blog de viaje :
http://www.travelpod.com/travel-photo/inoursuitcase/freedom_07-08/1214167440/manuel-tells-his-kidnapping-story.jpg/tpod.html,
página consultada el 03/02/2011)

Fotografiar las armas para probar que existe el riesgo

Tras este secuestro, el Estado desplegó a las fuerzas armadas legales en este sitio arqueológico. Actualmente, una multitud de militares acampan en las terrazas de Ciudad Perdida. Estos jóvenes, que en su mayor parte, están haciendo el servicio militar, son un interés más para los turistas. Ni mucho menos se les considera como un elemento perturbador de las vistas, sino que representan una atracción, prueba del peligro que existe en Sierra Nevada. Con el fin de dar testimonio de su valentía, una vez que han vuelto, los visitantes multiplican las ocasiones para difundir estas fotos sacadas junto a estos hombres armados. Durante mi trabajo de campo, se me confió la misión de observar a una turista que logró ponerse el uniforme de un militar y posar con una metralleta en la mano. Sin embargo, los militares tienden a impedir ese tipo de prácticas.

Sin narcoturismo, la aventura colombiana se queda incompleta

« La hazaña se cuenta porque no toda la gente puede vivirla. Si además viene acompañada de suerte o de riesgo, extremo, obviamente, se le prestará mucha más atención. El riesgo es el aliciente necesario para elogiar la aventura humana al nivel de los dioses » (Michel, 2004, p 298)
La existencia de un laboratorio de cocaína, que se puede visitar durante el viaje a Ciudad Perdida, representa uno de los rumores más corrientes que circulan entre los backpackers que viajan por América Latina y que hacen un alto en Colombia. Observemos que la mayor parte de los turistas que hacen este trekking, son jóvenes occidentales con edades comprendidas entre los 25 y 30 años. Viajan por el mundo o por el subcontinente durante un largo periodo, que va de tres meses a un año. Muchos de ellos, me han afirmado que la visita a este laboratorio representaba una de sus motivaciones para emprender este viaje, algunos añaden incluso que elegían tal o cual guía, porque según los comentarios de antiguos viajeros, eso les garantizaría poder realizar esta visita excepcional1. Durante una entrevista se me dijo incluso: « Este negocio tuvo tanto éxito que ciertas personas ya no pagaban por ir hasta Ciudad Perdida sino tan solo por ir hasta el laboratorio2 (informante anónimo). Frente a esta visita, los turistas manifiestan un entusiasmo sorprendente. Ciertos guías proponen esta visita, otros esperan a que sean los turistas los que se lo pidan. En los dos casos, los guías nunca acompañan a los visitantes. Son los campesinos de la región quienes se encargan de los turistas y les explican el proceso de producción. Antes, el laboratorio del maestro coca era el más visitado. Tras un reportaje difundido en 2008 por la cadena Caracol, muy apreciada en Colombia, este último fue incendiado en la lógica de la política antidroga del Estado. Hoy en día, los laboratorios visitados parecen haberse montado completamente para los turistas. A 20.000 pesos la visita por turista (un poco más de diez dólares estadounidenses), se podría pensar que es un negocio al que cuesta renunciar. Los directores de agencias de viaje que organizan el trekking ofrecen dos versiones. Durante las entrevistas, algunos me dijeron que esta visita tiene una finalidad pedagógica, sirviendo para disuadir a los turistas para que no consuman cocaína después de haber visto la cantidad de productos químicos utilizados en el proceso de fabricación, mientras que otros explican que no proponen dicha visita y por lo tanto, no es de su incumbencia ni de su responsabilidad si los turistas la emprenden. En ese caso, los únicos responsables son los propios turistas. Al final de la visita, se nos pide que guardemos el secreto sobre la misma. Se recomienda también tener cuidado con los militares por el camino y también una vez que se llega al sitio, ya que éstos tienen todo el derecho de consultar las fotos de los viajeros y si aparecen las del laboratorio, eso puede causar muchos problemas tanto a los turistas como a los campesinos. Los viajeros regresan encantados. Guardan hasta el último día el temor de que se les registre su cámara de fotos antes de haber borrado las fotos comprometedoras, que se convertirán en prueba de esta visita excepcional.

Fotos de turistas tras la visita del laboratorio de cocaína (fuente anónima)

Disuadir el imaginario del riesgo

¿Existe una atracción por el riesgo?

Transgredir lo prohibido traduce la búsqueda de sentido y de reconocimiento, a la que el turista se entrega, afrontando los peligros. Eso deja pensar que buscando una cierta toma de riesgos el viajero, que se dirige hacia Ciudad Perdida, adopta un comportamiento ordálico donde la búsqueda de la salvación se convierte en una búsqueda de sí mismo, dando sentido e intensidad a su existencia. También, si bien la prudencia es loable, nunca se valora verdaderamente, nos remite a la virtud del que se queda fuera de las filas, del pusilánime. Por el contrario, la toma de riesgo puede connotarse de forma positiva. D. Le Breton señala respecto a este sujeto que la expresión empleada corrientemente: « El que no se arriesga, no tiene nada» es a menudo la divisa de los audaces (Le Breton, 2007, p.40). El riesgo se piensa, en ese sentido, en términos de beneficios más que en términos de pérdidas potenciales. El beneficio hace referencia aquí a la individualidad, a la identidad del viajero que valora su hazaña. Sin embargo, no hay que olvidar que el conjunto de estas prácticas se efectúa al final, en el marco de una actividad turística controlada. Ningún turista está autorizado efectivamente a ir hasta Ciudad Perdida sin la mediación de una agencia. Los operadores turísticos se encuentran también ellos mismos en una lógica de gestión del riesgo. Son garantes de la seguridad de sus clientes. En este sentido, es poco probable que su evaluación del riesgo en este trekking sea la misma que la reconocida comúnmente por los extranjeros, pero también por los propios colombianos. Así, hay que revisar a la baja la probabilidad de que ocurra verdaderamente un drama durante este viaje. Los turistas están de acuerdo, por otra parte, para minimizar el riesgo cuando piensan su viaje en términos de viaje organizado.

« ¡Para ser sincero, ahora que ya estoy de vuelta, pensándolo bien, a veces me digo que eso me hacía flipar un poco, pero cuando estaba allí…, digamos que yo soy un poco…no quiero decir con eso que corra riesgos inconsiderados, pero, bueno, parto de la idea que si hay gente que lo hace y si se hace de forma regular y que hay cosas organizadas, es que hay posibilidad de hacerlo y que, bueno….tampoco iba a arriesgar mi vida haciéndolo ! » (Entrevista con una turista extranjera)
La confidencia de esta turista es típica de la percepción que los viajeros tienen del riesgo cuando llegan a Ciudad Perdida. Esta percepción oscila entre un auténtico temor y un sentimiento de seguridad, garantizado por la experiencia turística de sus predecesores y controlada por una agencia. Esta confusa apreciación del riesgo es perceptible en los discursos y en las actitudes de los viajeros. La misma turista que minimizaba el riesgo en el fragmento anterior me dijo también lo siguiente:
« Incluso si te digo que yo no tenía tampoco tanto miedo, uno es consciente que está en una zona que es peligrosa. De todas formas, cuando te plantas en el territorio colombiano eres consciente, a partir del momento en el que sales de las típicas rutas turísticas, que existe aún así un cierto riesgo. Sabes que si estás en Ciudad Perdida, que si decides de viajar hasta Colombia puede ser peligroso». Es difícil saber si esta turista se dio cuenta verdaderamente si corría o no algún riesgo al hacer el trekking. Además, podemos creer que si los turistas se sienten verdaderamente amenazados no guardarían fotos comprometedoras del laboratorio de cocaína ni incluso lo visitarían.
Por último, que el riesgo sea real o no, no es lo que le realmente interesa al viajero. En una lógica de negación, estos turistas se dejan cautivar por la idea que viven una aventura auténticamente peligrosa. Para Y. Winkin, « la fascinación es el producto de una ilusión voluntaria del turista, cuya mirada está orientada siempre, mediada y que desea dejarse engañar por las apariencias de autenticidad, de transparencia y por la denegación de la realidad […], así como la disimulación del lado oscuro de la aventura» (Winkin, 1998). Al final, a estos turistas les cuesta saber si el periplo es realmente arriesgado o no. Sin embargo, una vez que han terminado el trekking, se dejan cautivar por el riesgo característico de su experiencia y saben perfectamente utilizar y jugar con este imaginario para reinventarse a su vuelta y convertirse en neoaventureros en el sentido en que su hazaña adquiere un valor mediático (Le Breton, 1991).


Burlar el riesgo, inventarse como un aventurero a través de Internet


Los numerosos turistas entrevistados para este estudio y el análisis de múltiples blogs y foros de viaje en el que los viajeros cuentan en relatos y, con ayuda de las imágenes, su periplo hasta Ciudad Perdida, permiten comprender la importancia de Internet en el contexto turístico. Internet se ha hecho una herramienta formidable para que la aventura realizada se convierta en proyecto de comunicación permitiendo dar valor a su experiencia vivida. Para D. Le Breton, el neo aventurero tiene un sentido perspicaz del marketing y de la publicidad, necesita como sea, tener un auditorio
3. Los blogueros, al hacer pública su hazaña, se construyen una identidad: « La imagen que se da a ver tiene un efecto retorno de los más potentes. Llegamos a ser lo que somos en la mirada del otro. El ego se recompone constantemente a partir de imágenes» (Kaufmann, 2001). Gracias a estas narraciones y a las imágenes difundidas, otros internautas pueden vivir por poderes, el peligro y la toma de riesgo, haciendo de sus viajeros, seres fuera de lo común. Los blogs, pero también facebook se han convertido en plataformas comunicacionales donde se reivindica el riesgo, pruebas de estos argumentos gracias a las fotos que atestiguan la veracidad de sus experiencias excepcionales. Cuanto más se solicita el peligro y más se reconoce el riesgo de muerte, « el proyecto de comunicación» tiene más posibilidades de encontrar un eco y suscitar interés, y los turistas conseguirán mucho mejor construir su imagen de viajeros intrépidos, de seres de excepción que viajan allí donde nadie se atreve a ir.
Consultando estos blogs, casi sistemáticamente, destacan las fotos de militares y del laboratorio de cocaína que los turistas tienen ocasión de visitar durante su viaje
4. Ciertas fotos disponibles en los blogs no carecen de ambigüedad. Una de ellas, pone en escena a una joven turista en bañador en medio de la jungla donde se encuentra Ciudad Perdida, sosteniendo una metralleta, al lado de un militar en uniforme, que le ha prestado su arma. En el blog, el pie de foto redactado por el compañero de viaje de esta jovencita, destaca la hazaña de su compañera: « I dared her... she did it... »5.


Foto blog de viajeros
(http://www.travelblog.org/Photos/3292659,
página consultada el 08/02/2011)

Durante una conversación con una colombiana que vive al pie de Sierra Nevada de Santa Marta, ésta expresa toda su exasperación cuando se da cuenta de que un turista europeo que ella había encontrado poco antes, había difundido por Facebook las fotos de su viaje a Ciudad Perdida. Sólo mostraba las armas y las drogas. Presumiendo de su hazaña sobre esta toma de riesgo, este turista contribuye a difundir la imagen estereotipada de Colombia al mismo tiempo que profesa un valor positivo permitiéndole presentarse a sí mismo como un verdadero aventurero.

Conclusion


En la época dorada de la política de seguridad democrática, hoy en día, es difícil cambiar la imagen de un país caracterizado por el riesgo. La fuerza del anclaje del imaginario del riesgo promovido en Colombia es tan fuerte que es imposible olvidarla en el momento de promover el país. En este sentido, el riesgo está intrínsecamente relacionado con la cuestión turística. Los esfuerzos llevados a cabo por el gobierno, en términos de seguridad y de marketing, con el fin de cambiar la imagen de Colombia se confrontan a las políticas de prevención de las embajadas que continúan erigiendo una imagen espantosa del país. Más allá de los mensajes oficiales deseosos por hacer desaparecer o por prevenir el riesgo, es interesante constatar que en el contexto turístico, el riesgo puede buscarse también y servir a un proyecto personal o incluso de identidad. En efecto, ciertos turistas en busca de distinción, van a salir de los caminos trillados, afrontando el riesgo, transgrediendo las prohibiciones, para después testimoniar sobre ello. El viaje hasta el Parque de Ciudad Perdida les da la oportunidad de desafiar los riesgos colectivamente reconocidos como tales. El encuentro con hombres armados y la producción de droga les permite imaginarse como aventureros y así darle sentido e intensidad a su periplo y a su existencia. El hecho de haber ido hasta Ciudad Perdida, ¿es un riesgo real o no? Poco importa, hasta que el imaginario al que se le relaciona, no sea compartido y puedan difundirlo los viajeros a su vuelta con el fin de distinguirse de los demás turistas (Urbain, 2002). Esta difusión, que pasa por los blogs, los foros, las fotos y los relatos de viaje en general, mantienen un imaginario negativo que ha sido muy combatido por las campañas promocionales. Es importante puntualizar que este estudio de orden cualitativo pone de realce un perfil de turistas específicos y significativos de una parte de los que van a Colombia y a la Sierra Nevada de Santa Marta. Sin embargo, hay que observar que este tipo de viajero no corresponde a la totalidad de turistas que viajan a Colombia y a Ciudad Perdida. En este estudio, era pertinente destacar este perfil turístico, con el fin de realzar el contraste entre las voluntades estatales por cambiar el imaginario del riesgo relacionado con Colombia y las fuerzas que mantienen este imaginario y que son signos de su estabilidad.



NOTAS

1 A algunos colombianos, les sorprende a veces ver a los turistas viajar en autobús por la noche por ciertas rutas consideradas como peligrosas a causa de una posible presencia de grupos armados ilegales. La población colombiana se sorprende también al ver a los extranjeros ir hasta ciertos barrios urbanos sensibles o a ciertas regiones rurales conocidas por estar en pleno conflicto. Para la mayoría de colombianos que he frecuentado en el día a día cuando he estado en el país, el ver a una mujer viajar sola o desplazarse haciendo autostop o en coche o en moto de particulares, son considerados también para ellos como prácticas arriesgadas.
2 En realidad, eso no depende del guía.
3 En esta cita, sólo considero una parte de lo que D. Le Breton denomina el neoaventurero ya que los viajeros de los que se habla aquí no están a la búsqueda de financiación ni en búsqueda de comercialización de su aventura. Si existe marketing y publicidad, no es con ánimo lucrativo, el beneficio esperado no es financiero sino simbólico y se evalúa a través de la mirada del otro. Lo que se busca ante todo en esta experiencia es sobre todo la distinción.
4 Entre los numerosos blogs de viajeros :
http://blogs.nabarreria.com/bidean,
http://www.thecaptainflint.com/america/en-busca-de-la-ciudad-perdida, http://www.lecourant.info/spip.php?article1269,
http://www.travelpod.com/travel-blog-entries/inoursuitcase/freedom_07-08/1214167440/tpod.html#_#ixzz1Ctqyl100 (Páginas consultadas el 05/02/2011)

5 Foto disponible en el blog URL : http://www.travelblog.org/Photos/3292659 (página consultada el 05/02/2011)


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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http://www.ideaspaz.org (consulté le 05/03/2011).

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Passion du risque, Paris, Métailié.

Le Breton D., 2007,
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Lucrecia Escandon M. & Nava Jornadas N., 2010, «La identidad nacional en la definición de la política exterior del estado »,
Jornadas de Relaciones Internacionales Poderes emergentes: ¿Hacia nuevas formas de concertación internacional? Área de Relaciones Internacionales – FLACSO.

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El Tiempo, 26 octobre.

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Voyage Liberation.fr, (cité par l'AFP) le 12 janvier 2009. http://voyageorigine.liberation.fr (consulté le 02/02/2011)

Winkin Y., 2001, « Propositions pour une anthropologie de l’enchantement », in Rasse P., Midol N., Triki F. (dir.),
Unité-Diversité. Les identités culturelles dans le jeu de la mondialisation, Paris, L’Harmattan, 169-179.

PARA CITAR ESTE ARTÍCULO

Referencia electrónica:
Marie-Laure Guilland, « Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar allí » - De la promoción turística nacional al viaje a Sierra Nevada: usos y disuasión del riesgo, Via@, Imaginarios turísticos, n°1, 2012, publicado el 16 de marzo 2012.
URL : http://www.viatourismreview.net/Article4_ES.php

AUTOR

Marie-Laure Guilland
Marie Laure Guilland es estudiante de Doctorado de Socio-Antropología en el IHEAL (Instituto de Altos Estudios de América Latina) en la Universidad de Paris III- Sorbonne Nouvelle). Se interesa por los conflictos de valores engendrados al considerar el patrimonio colombiano como tema turístico. A través de este proceso, son, de forma más amplia, los intereses identitarios así como los intereses políticos de comunidades locales y nacionales, los que se ponen en tela de juicio.

TRADUCCIÓN

Bureau de Traduction de l'Université
Université de Bretagne occidentale - Brest
http://www.univ-brest.fr/btu/

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